Cómo saber si tengo una adicción

La adicción tarda un tiempo en desarrollarse y mostrar su verdadero rostro. Cuando consumimos drogas o alcohol (o desarrollamos conductas  compulsivas con la tecnología, las parejas, la comida, el juego) suele haber una época rosa en la que todo es diversión y disfrute: “No hay problema. A mí nunca me pasará porque controlo”.

Suele pasar un tiempo hasta que algo dentro de uno mismo empieza a indicar que lo que hacemos no es “tan buena idea” como parecía. Es la primera señal. Un momento clave en el que podemos hacer dos cosas: ignorar esa voz interior con mil excusas convincentes (lo hace todo el mundo, hay gente mucho peor, es muy difícil cambiar, es lo que más me calma…) o prestarle un poquito de atención y sentarnos a charlar con ella.

  • ¿Está afectando esto a mi forma de divertirme, de relacionarme con los demás, a mi trabajo?
  • ¿Me gustaría que mi vida fuera mejor de lo que es, pero sigo haciendo las cosas de la misma forma?
  • ¿Desearía tener planes de futuro y poder cumplirlos?
  • ¿Digo que voy a hacer una cosa y luego hago otra que no quería?

Sólo contestando a estas preguntas con honestidad obtendremos la respuesta a nuestras dudas. Pero muchas veces no es fácil hacerlo uno solo.La adicción es la única enfermedad que se niega a sí misma. Por eso un coach especializado o un terapeuta puede ayudarnos a despejar las dudas y a decidir con criterio qué nos conviene hacer. El objetivo siempre es poder dirigir la propia vida hacia donde uno quiere de verdad, encontrando formas inteligentes de divertirse, de relacionarse, y de disfrutar la vida en libertad. El comienzo del cambio puede estar en este momento de dudas.

María Campos. Mentor & Coach

Mujeres aladas