Dirigir desde lo femenino. El liderazgo rosa

“Somos mujeres, conciliadoras por naturaleza, empáticas, colaborativas y pacíficas”.

Es un goteo lento sí, pero también una realidad. Cada vez son más las mujeres que acceden a puestos de poder: empresarias, políticas, jueces, emprendedoras… Mujeres de piel suave que se la dejan, porque quieren, para alcanzar un objetivo.

Mujeres brillantes en capacidades que piensan como líderes. La pregunta es, ¿sienten también como líderes? ¿Es validada y respetada su inteligencia emocional, o han de guardarla debajo de la mesa de trabajo para encajar en el modelo masculino?

El nuevo poder no está en imitar a los hombres

En el momento de destacar profesionalmente, muchas mujeres son asaltadas por un inconsciente sentimiento de inseguridad. ¿Te suena? Nos tambaleamos justo en el momento en que nos toca entrar, pisando firme, en un mundo que mayoritariamente sigue siendo de hombres. 

Todavía hemos de demostrar, con cada acción, palabra o gesto, que nos hemos ganado el lugar que ocupamos. Aunque el merecimiento esté más que demostrado por nuestra formación, experiencia o trayectoria vital.

Sentimos dudas sobre el estilo de trabajo que hemos de desarrollar: ¿conviene mostrar firmeza o flexibilidad?, ¿tener un estilo directivo, o inclusivo y de escucha a los demás?

Y sobre todo, ¿nos permite ese modelo de liderazgo seguir siendo nosotras mismas?

La clave: integrar mente y corazón

En los últimos años he podido acompañar a mujeres brillantes en capacidades intelectuales en procesos de mejora personal y emocional. Todas tenían una inquietud común: encontrar la forma de hacer compatible su vida laboral con la íntima y personal.

¿Es posible ser jefa y seguir siendo como soy? Si priorizo mi carrera, ¿me quedaré sola y sin poder crear una vida plena en familia? ¿El éxito profesional me está impidiendo encontrar pareja?

Albergamos muchas creencias equivocadas respecto a lo que “toca hacer” si queremos dirigir una empresa o estar al frente de un equipo de trabajo; y muchas de ellas heredadas del antiguo modelo de liderazgo: “Hay que tener mano de hierro”, “Para triunfar, mucha mente y poco corazón”.

¡No! No queremos renunciar a nuestros valores, que en ocasiones están ligados a nuestra emocionalidad. Somos mujeres, conciliadoras por naturaleza, empáticas, colaborativas y pacíficas. Tenemos facilidad para adaptarnos al cambio y crear redes de colaboraración. Somos inclusivas, comunicativas, sabemos escuchar y estamos orientadas a las personas. Pensamos en muchas direcciones y sabemos tomar buenas decisiones en momentos de crisis.

 

Cuatro valores que ya están en ti

Una rica emocionalidad que, aunque sí aplicamos en otras áreas de nuestra vida, dejamos fuera e incluso ocultamos cuando se trata de nuestra carrera profesional.

Si profundizamos en nosotras mismas, podemos darnos cuenta de la cantidad de valores que ya tenemos y que, si aplicamos, pueden hacer creer exponencialmente nuestro avance social y laboral.

Hay cuatro de ellos que merece la pena revisar en una misma, y refrescar si es el caso, para enfrentarnos con más seguridad a nuestra vida. Todos ellos componen el Liderazgo Rosa, dirigir desde lo femenino, una nueva tendencia que ya está siendo reconocida y que cada vez cobra más fuerza en nuestra sociedad. Son los siguientes:

  1. La asertividad
  2. La empatía
  3. El compromiso
  4. La colaboración

Se trata de poner estos valores al servicio de nuestro progreso personal y profesional, y también de los demás. ¡De atrevernos a que nos hagan brillar!

Hablaremos de ellos con detalle pero, por ahora, el primer paso es que seas tú misma quien reconozca y valore sus propios tesoros.

Empieza tú, sí, aunque otros no lo hagan todavía.

Aprende a reconocer tu valía. Enciende luz, sin complejos.

 

María Campos. Mentor & Coach

Mujeres aladas