El mundo te quiere escuchar, hazte oír

Siempre he creído ser una persona tímida. No sé si en un momento de mi vida alguien me puso una etiqueta, o fui yo misma quien se encasilló.

El caso es que he pasado mis días hablando poco, escondiéndome muchas veces, sonrojándome, creyendo que tenía poco que decir, hasta que un día, alguien me dijo que la etiqueta “timidez”, como cualquier otra etiqueta, se podía quitar.

Alguien me dijo que la inseguridad y vergüenza eran rasgos muy incómodos, sí, pero que no me definían. Alguien me dijo que yo era eso… pero también mucho más.

¿Defecto o virtud?

A veces un defecto, en este caso la timidez, no es más que carencia (o un bajo nivel) de una virtud: seguridad, decisión, capacidad de comunicación…

Es como si el defecto y la virtud fueran los dos extremos de una misma línea. Una línea que me indica exactamente cuál es el camino que debo recorrer para desarrollarme y crecer, para superarme a mí misma.

Así, un defecto que a veces nos tortura durante años puede ser la pista que necesitamos, el mapa del tesoro, el hacia dónde caminar para ser la persona que quiero ser.

Allí donde está tu debilidad, también está tu fuerza

¿Qué defecto te gustaría convertir en virtud? ¿Qué etiqueta te gustaría quitarte de una vez por todas? Lo primero es identificarla. Entender porqué se gestó ese defecto que ahora te parece parte de ti. Sólo entonces estamos en disposición de trascenderlo, de seguir su pista hasta, gradualmente, alcanzar la virtud.

El mundo quiere escucharte, pero para eso primero tienes que escucharte a ti misma y ver cuáles son exactamente tus necesidades de superación hoy.

Pasar de la niña tímida a la comunicadora capaz de ayudar a través de sus palabras a que otras personas también derriben muros que parecen infranqueables. Te animo a embarcarte en este maravilloso proceso de crecimiento y superación personal.

Te esperamos, si tú quieres.

María Campos. Mentor & Coach

Mujeres aladas