¿Lo que siento es amor o enganche?

¿Le quieres tanto que incluso le colocas por encima de tus necesidades y del respeto hacia ti misma? ¡Ojo, te conviene leer esto!

Obsesionarse por una persona o una relación, y querer seguir en ella aunque estemos sufriendo, es síntoma de adicción. Las razones por las que nos enganchamos a un hombre no es que éste sea maravilloso o se parezca al príncipe azul de nuestros cuentos, más bien suelen estar relacionadas con nuestra baja autoestima y una necesidad insatisfecha de afecto (casi siempre en la infancia).

La adicción al amor es sufrimiento porque impide que una relación se desarrolle de forma saludable entre dos personas. Está basada en la necesidad y en el miedo, en lugar de basarse en el amor. Es un exagerado hambre de afecto.

La dependencia afectiva germina cuando nos sentimos tan necesitadas o inseguras de nosotras mismas que nos aferramos a la pareja como si fuera nuestra tabla de salvación y estuviéramos en mitad de océano. La necesidad de estar con alguien pasa a ser desmesurada, insaciable, tanto, tanto, que distorsiona nuestro sentido de la realidad.

PUEDES CAMBIAR TU DESTINO DE SUFRIDORA

Muchas mujeres me hacen la misma pregunta: “Entonces, si soy adicta al amor, ¿nunca podrá tener una relación que funcione?” Mi respuesta es rotunda: ¡Por supuesto que sí!. En realidad, es posible que tu vida amorosa, por desastrosa que parezca, llegue a tener un final feliz. Eso sí, siempre que estés dispuesta a hacer un cambio de creencias y a fortalecer tu autoestima.

La dependencia del enamoramiento nos va llevando poco a poco a distanciarnos de nosotras mismas. Dejamos de escucharnos y la autonegación del problema emocional nos enfurece y nos hace cargar contra el mundo a través de creencias que nos limitan (los hombres son malos, tenemos muy mala suerte, es imposible que la pareja funcione…), lo que poco a poco va alimentando la espiral de malestar.

Por suerte, cada vez somos más las mujeres que tomamos conciencia de que el éxito en el amor no es algo con lo que se nace, sino que se hace: es una capacidad que puede -y debe- aprenderse. Y hay que empezar por el amor que tienes por ti misma. La premisa es clara: nadie va a hacerte feliz si no eres capaz de hacerte feliz a ti misma. No vas a encontrar la plenitud en nadie si primero no la encuentras en tu interior.

¿Te interesa empezar a aumentar el amor que sientes por ti misma?

La autostima no se aprende, se entrana. Por eso me dedico a hacer lo que mejor se me da: ayudar a otras mujeres a aprender a amarse a sí mismas para después poder amar en pareja. Es necesario profundizar en este tema, si crees que ha llegado tu momento para el amor.

María Campos. Mentor & Coach

Mujeres aladas